Reflexiones sobre la Economía Solidaria en Colombia

La Cosmopolitana

Tuve la oportunidad de asistir al primer coloquio Ciriec de Colombia del 14 al 16 de septiembre del 2018.

El evento tuvo como temática “Economía pública, social, solidaria y objetivos de desarrollo sostenible”. Fue un evento del cual puedo decir que sentí coherencia profunda con el espíritu de lo que debe ser la economía solidaria. Para empezar quiero resaltar algunas particularidades del evento:

  • Mercadeo:  me enteré del evento porque un amigo, miembro del Ciriec, me compartió la programación y después de manifestarle mi interés me ofreció la opción de asistir. Es decir un mercadeo hecho voz a voz sin presión para los posibles interesados.
  • Lugar: escogieron para el evento una hermosa reserva natural en el departamento del Meta llamada La Cosmopolitana, un lugar que es ejemplo de sostenibilidad y  por lo tanto totalmente alineado con el deber ser de la economía solidaria.
  • Logística: el precio del evento lo hacía fácilmente accesible. El transporte que parecía ser la principal complicación se solucionó de manera solidaria compartiendo gastos con aquellos que llevaban su automóvil. El Ciriec facilitó completamente esto, haciendo la coordinación entre quienes tenían el automóvil y nosotros como pasajeros. Resolver quienes iban en qué carros, dónde nos íbamos a encontrar y a qué horas. Luego en cada automóvil luego de encontrarnos definimos con cuánto iba a contribuir cada uno. Las habitaciones en el lugar eran para varias personas por lo cual tuve la oportunidad de tener de compañero de cuarto a una persona con bastante trayectoria en el sector cooperativo que venía de Cali.
  • Coloquio: Otra interesante característica fue haber pensado en realizar un evento a manera de coloquio, “Reunión en que se convoca a un número limitado de personas para que debatan un problema,  sin que necesariamente haya de recaer acuerdo” (DRAE). Los temas se trataron escuchando una propuesta inicial y luego los distintos puntos de vista. Al ser un número limitado de personas, aproximadamente 30, se pudieron hacer verdaderas conversaciones y tener una alta participación.

Considero importante resaltar estas particularidades del evento porque la experiencia completa es un proceso de educación y muchas veces no se tiene esto en cuenta. Un evento de economía solidaria debe promover sus valores y principios en cada uno de sus componentes, es una oportunidad única de educar desde la experiencia.

Las conversaciones y mis reflexiones

Una de las conversaciones se abrió alrededor de lo jurídico, comenzando con un artículo llamado Economía social y solidaria simplificada. Su autor comentó el artículo y mencionó que existen diversas manifestaciones de economía solidaria que no les queda fácil entrar en la formalidad o que en ocasiones la misma formalidad pone en riesgo su esencia. Manifestaciones ancestrales, órdenes religiosas son algunas de ellas. Lo que proponía en su artículo era crear un mecanismo de formalización simplificado para este tipo de organizaciones para que pudieran contratar con organizaciones formales.

Debo confesar que cuando mencionaron el título del artículo me emocioné porque pensaba que se quería proponer algo que simplificara la cantidad de trámites y documentos que tenemos que presentar los que estamos formalizados. Hoy en día la empresa más difícil de tener desde el punto de vista jurídico y contable es una cooperativa, ya que no sólo nos toca hacer lo que hace cualquier S.A.S sino que además debemos cumplir con todo lo que nos exige la supersolidaria.

Sin duda existe un gran afán por parte del Estado de hacer que todas las iniciativas económicas se formalicen porque es la única manera que tiene para generar más tributación. Sin embargo, como también se mencionó dentro de las conversaciones, la misma ley le prohíbe a las cooperativas hacer ciertas actividades comerciales. Creo que es necesario reconfigurar en nosotros la idea de la formalización y más bien preguntarnos que es lo mínimo necesario y suficiente para que una comunidad esté en buen vivir a través de iniciativas productivas. El Estado hace un gran esfuerzo para satanizar la informalidad, es nuestro reto tener una mirada objetiva desde el bienestar.

Mi percepción en varias de las conversaciones es que se quiere siempre utilizar el lente de lo jurídico, limitando el concepto de economía solidaria a lo que la ley dice o buscando que la ley diga lo que debe ser. Es como si la realidad sólo fuera aquella que está jurídicamente establecida. Esta conversación me llevó a preguntarme ¿qué diferencia un ejercicio de economía solidaria de un ejercicio de economía no solidaria? ¿Es simplemente una cuestión de marco jurídico? ¿Una cooperativa es un ejercicio de economía solidaria por el simple hecho de estar reconocida jurídicamente como tal? ¿Las comunidades que comparten tierras y sus frutos pero que no se han formalizado no son ejercicios de economía solidaria por el simple hecho de no haber sido reconocidas jurídicamente? ¿Es posible configurar una S.A. o S.A.S de tal forma que sea un ejercicio de economía solidaria?

Esta conversación me permitió abrirme a la posibilidad de ver la economía solidaria más allá de la limitación del marco jurídico. Considero que es posible cambiar la relación, no una economía solidaria subordinada al marco jurídico sino un marco jurídico subordinado a la noción de economía solidaria. Esto ampliaría de manera profunda e interesante la visión que tenemos de la economía solidaria.

Una segunda conversación se dió alrededor de la educación en la economía solidaria. Se planteó que la educación debería ayudar a reproducir el modelo de transformación solidario. Este planteamiento me sugiere que debe estar claro cuál es el modelo y me hizo pensar ¿cómo nosotros siendo producto de la educación que se da en el modelo capitalista, podemos crear un modelo distinto y no caer en terminar reproduciendo el modelo del que somos producto?

Por otro lado ¿querer reproducir un modelo a través de la educación no sería hacer lo mismo que está haciendo el sistema actual?, partir de un supuesto modelo ideal y tratar de que todos lo adopten voluntaria o de manera impuesta. Tal vez la educación dentro de la economía solidaria debería estar pensada de tal manera que se reconociera que hay diversidad, no sólo un modelo posible, sino muchos caminos posibles de buen vivir, caminos que al ser de buen vivir seguramente serán sostenibles y coexistirán en armonía.

La tercera conversación giro entorno al impacto de la economía solidaria en el desarrollo local. Se mencionaron varios casos, en algunos se veía una clara relación entre la iniciativa de economía solidaria y la transformación positiva del territorio y mejora de calidad de vida de los participantes y su comunidad, así como la prestación de servicios como telefonía y tratamiento de aguas a través de cooperativas.

Sin embargo también contaron los resultados de una investigación realizada con cooperativas de Risaralda y Caldas donde los resultados arrojaron que no había impacto en el territorio y se evidenciaba que a las cooperativas no les importaba su comunidad o entorno.

Otro caso que mostraba un impacto positivo fue el de la iniciativa Fomentamos, en el cual se unieron varias organizaciones solidarias para crear un modelo que permitió dar alternativas de financiación a personas que normalmente no son aceptadas en la banca financiera tradicional como los vendedores ambulantes. El mecanismo creado fueron los círculos solidarios, grupos de 20 personas que recibían una capacitación y empoderamiento tal que el grupo se volvía autogestionario de los créditos, decidiendo a quien le prestaban y asegurando que el crédito se paga a tiempo.

En general fue una gran experiencia solidaria, llena de aprendizajes y generación de nuevas amistades. Agradezco al Ciriec por haber generado este espacio y haberme invitado a ser parte de este coloquio.

  1. Nos sentimos más que orgullosos de haber contado con la presencia de Hernán como líder de Sporos por sus valiosos aportes, visión crítica ya la vez constructiva… También por la presencia de compañeros de Antioquia, Meta, Caldas, Caquetá, Boyacá, Valle, Bogotá, Campinas y Mérida…profesores, estudiantes de doctorado, pregrado y educación básica; funcionarios públicos y representantes de cooperación internacional…todos siempre bienvenidos a co-construir la autogestión de la economía social y solidaria…

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