Amistad, emprendimiento e innovación

Tuvimos la oportunidad de escuchar la historia de Dhiraj Mukherjee, cofundador de shazam, esa App que nos permite saber cuál es el título de la canción que está sonando en cualquier momento y lugar, en el en el segundo Foro Revolución Digital.

El final de la historia es que vendieron shazam a Apple por 400 millones de dólares. Una venta que les permite vivir sin preocuparse por obtener más ingresos el resto de su vida, una manera muy usual de “pensionarse” en Silicon Valley. Ahora le gusta invertir en emprendimientos sociales.

La receta:

Amistad + Idea simple + Insistencia + Nueva Tecnología + Validación + Usuarios

= Empresa valorada

El comienzo de la historia son 3 personas que debido a que coinciden en la misma universidad se conocen y se hacen amigos. Después de un tiempo de ser amigos, haber avanzado en sus estudios y estar viviendo en un entorno donde el emprendimiento es la moda, deciden ponerse a pensar qué emprendimiento realizar. 

Les toma varias conversaciones acompañadas de varias cervezas llegar a la idea después de desestimar gran cantidad de ideas que no les sonaban. La idea surge porque a uno de los tres con frecuencia quería saber el título de la canción que estaba sonando, preguntaba y nadie se sabía el título, así que se quedaba con las ganas de poderla repetir o comprar el álbum respectivo. Es así como una de esas noches de conversación dice que deberían inventar un software que permitiera saber los títulos de las canciones que estaban sonando. En principio pensaron lograrlo teniendo la programación de las emisoras y que se pudiera consultar de acuerdo al momento del día la canción que estaba sonando en cada emisora.

Hasta ahí, la cosa no sonaba bien. Un día uno de los profesores en su clase de estrategia le preguntó al de la idea:

¿Qué pondría tu idea fuera del negocio?

La respuesta a esta pregunta fue, que alguien se inventara una solución que le permitiera a cualquiera saber el título de la canción que está sonando en cualquier parte, y esta se convirtió en la idea simple a trabajar.

En ese momento ya tenían la idea clara, pero no tenían idea de cómo lograrlo. Así que empezaron a buscar alguien con los conocimientos técnicos que pudiera ayudarles a hacer esto realidad. Hablaron con varios expertos y a ninguno le gustó la idea, hasta que finalmente preguntaron a uno de los directores de una de las carreras relacionada con música que si podía recomendarles el que considerara mejor estudiante de doctorado que hubiese tenido en los últimos años. Sabían que tenía que ser casi un genio para lograr lo que querían. Por fortuna el director les dió un nombre y su correo. Le escribieron diciendo que necesitaban alguien con su genialidad para una idea. El creyó que el correo era una burla y lo borró. Insistieron hasta que les respondió y se reunieron.

Cuando le contaron la idea, se quedó pensando y finalmente lo volvieron socio de la iniciativa. La condición que le ponen es que entregue en tres meses la nueva tecnología que les permitirá lograr su objetivo. Él comienza a trabajar arduamente la solución y estando a punto de cumplirse los tres meses aún no había encontrado cómo hacerlo. Así que se va a un café a pensar cómo le va a decir al resto del grupo que va a renunciar a la iniciativa.

Estando allí escucha a un par de personas en otra mesa hablando de cómo se encontraba rápidamente un nombre en un directorio. La solución era simple con la primera letra se filtraba el listado de nombres, con la segunda se filtraba aún más hasta que finalmente sólo quedaba una opción. Se le ocurrió aplicar este mismo principio a la búsqueda de canciones con los sonidos, así la primera nota filtraría el listado de canciones, la segunda aún más y así hasta rápidamente quedar con una sola opción.

Desarrollo el algoritmo que permitía realizar esto, es decir la nueva tecnología. Ahora necesitaban una base de datos que fuera ese gran catálogo de sonidos para filtrar. En este punto ya tienen los primeros inversionistas, lo cual se les facilitó porque era la época del boom de internet y porque validaron con muchas personas si les gustaría resolver ese problema. Entonces deciden contratar un batallón de gente para que construya ese gran catálogo de huellas de sonido que les iba a servir de insumo. Estando en esta labor explota la burbuja de las .com y pierden la posibilidad de tener más inversionistas y les faltaba mucho para terminar el catálogo. En este punto venden el core de su solución para lograr sobrevivir y así terminan la construcción.

Cuando salen al mercado la gente tenía que marcar un número desde su celular, en el otro lado de la línea el software oía la melodía y por mensaje de texto devolvía el nombre. La gente pagaba por cada mensaje que recibía. La adopción de la solución era muy lenta, la cosa no pintaba bien y estuvieron a punto de quebrar.

Y de repente un día de 2008 Apple lanza el iphone y su AppStore, ellos lanzan la app de shazam, inicialmente cobrando U$5, pero después la dan gratis y la cantidad de usuarios se incrementa exponencialmente hasta que pasa lo que contamos al principio.

Lo que les permitió sobrepasar los momentos más duros de su jornada fue la amistad que tenían. Habían discusiones y tristezas, pero por encima de todo estaba la amistad.

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